El gabinete Valdés estaba repartido en tres bloques: (a) el del premier, que abarcaba a los ministros de Defensa e Interior, que fueron sus inmediatos colaboradores durante su paso por Interior; (b) el de Abugattás o, si se quiere, de la bancada de Gana Perú, que ocupaban el ministerio de la Mujer y el de Producción; (c) el del ministro Castilla, que acumuló el paquete más fuerte (MEF, Energía y Minas, Vivienda, Trabajo, Inclusión Social y en cierta forma Transportes y Comunicaciones). El resto quedaba más o menos suelto, bailando con su propio pañuelo y sin padrino que los proteja.
La crisis de abril despedazó el bloque de Valdés y lo redujo a él mismo; el dúo nacionalista por su lado se mantuvo, aunque una de sus piezas se cambió de sitio, en una demostración acabada de la poca verdad que hay en aquellos que aseguran que los ministros son escogidos por su capacidad técnica y su especialidad en el ramo; finalmente el bloque grande de Castilla ha sumado un nuevo ministerio con el PRODUCE, que ahora dirige la abogada Gladys Triveño tras haber sido funcionaria destacada de Indecopi y consultora del MEF. Y como si requiriese un aval público, su colega Cecilia Blume ha celebrado su nombramiento en nombre de las cualidades profesionales de la nueva ministra, haciendo sospechar que algo ha tenido que ver con su selección.
Del general Wilber Calle hay escasa referencia, salvo que parece haber sido parte de la cúpula militar de Fujimori, esa que el comandante Ollanta Humala denunció en Locumba por haber corrompido a las instituciones armadas. En todo caso se trata, como Triveño, de un viceministro elevado a un nivel superior. En el diseño del Estado los viceministerios debían ser las entidades técnicas que acompañan la gestión política del ministro. No se suponía tampoco que los viceministros sustituyeran a los ministros que renuncian. Pero con este gobierno se está viendo un intercambio de puestos entre ministros y viceministros, que a mucho les lleva a decir que el presidente Humala no tiene cuadros de reemplazo y por eso vuelve a raspara la olla del viejo Estado.
Pero si se habla en serio, Ollanta puede convocar muchísimo más, sobre todo en circunstancias de crisis. El problema es que no quiere arriesgar. Siente que cualquier apertura hacia su partido y la izquierda, le va a desatar una tormenta mediática que lo obsesiona. Y que la derecha política debe ser manejada a distancia. Respecto al toledismo, parece que ya se llegó al punto de no retorno. Conclusión: replegarse sobre el Estado, imaginar que la técnica es neutra, insistir en el mismo guión político que desató la crisis de Kepashiato (que por lo visto no termina por ser entendida), seguir confiando en la tecnoburocracia ligada al MEF, reafirmarse en ministros que no ejercen liderazgo, y mantener el silencio presidencial hasta que ya no haya más remedio que manifestarse.
Es evidente que lo que acaba de pasar con el anodino cambio de ministros se explica por una actitud en extremo conservadora del presidente que no quiere pisar callos a nadie, pero sobre todo a los poderosos de los que cree que depende el crecimiento económico que es a su vez la base de su aun elevada aprobación en las encuestas. Por el camino adoptado es casi seguro que volveremos a discutir estos temas en la próxima crisis.
16.05.12
www.rwiener.blogspot.com
miércoles, mayo 16, 2012
martes, mayo 15, 2012
Nuevos ministros
En estos días han volado los nombres de los posibles reemplazantes de Otárola y Lozada, y de acuerdo a lo que se recoge de los sondeos que hacen las radios a través del sistema de línea abierta, las propuestas del público casi son unánimes en el sentido que el cargo de Defensa debe ir a manos de un general o un almirante de esos que salen en la televisión para hablar sobre el VRAE, y el de Interior, a un general de la policía.
No vamos a discutir aquí sobre nombres, aunque algunos de los sugeridos están involucrados en oscuras historias como la de los escuadrones de la muerte en Trujillo, vinculaciones con Montesinos y otras. Además en las primeras dos semanas de la crisis cuando empezaban a aparecer las evidencias de que el gobierno estaba caminando sobre terreno falso, todos los retirados que respondían sobre lo que estaba pasando insistían en defender lo indefendible, entre ellos el tema del cerco militar-policial, la condena a los periodista que llegaron a Gabriel, la justificación de usar helicópteros no aptos para responder ataques, etc. Es decir funcionaron con el típico espíritu de cuerpo de quién cree que contradecir a los comandantes de campo podría agravar los problemas.
Pero acá lo fundamental es que los errores básicos de la operación “Libertad”: exitismo por el regreso de los rehenes; creencia de que realmente se estaba ganando y órdenes de persecución hasta aniquilarlos; uso de tropas bisoñas y de equipos del Convenio Antidrogas con los Estados Unidos no aptos para el combate con armas largas; desorientación después de las primeras bajas y repliegue hacia la zona urbana; incapacidad para rescatar a los policías que quedaron abandonados en la selva; comunicados mentirosos adjudicándose logros que no eran del gobierno (como la propia libración de los rehenes y el hallazgo dl cuerpo de César Vilca); son casi en su totalidad por acción u omisión, de responsabilidad de la dirección política.
El precio que se pagado con la cabeza de dos ministros, que fueron incapaces de entender al enemigo, al territorio y a la población, expresa que en la crisis el país terminó admitiendo que Lozada y Otárola, por más amigos que fueran del premier, no daban talla para su cargo. Lo que preocupa ahora es, sin embargo, la confusión de niveles, ya que muchos que querían que los dos ministros se fueran por no saber cumplir su tarea política de dirigir a las Fuerzas Armadas y la Policía, a su vez imaginan que la santa solución para ocupar los puestos vacantes es poner en Defensa a un general EP o a un almirante, y en Interior, a un general de Policía.
Lo que quiere decir que en vez de aspirar a un liderazgo civil más fuerte, una probable mayoría cree más bien que hay que sacar a los políticos y encomendar el caso sólo a los uniformados, que actuarían como un mando operativo adicional a los que ya existen. No son las personas, sino el sentido autoritario de la propuesta que imagina por ejemplo al coronel Elidio Espinoza aplicando su receta trujillana a la banda de los Quispe Palomino, o al general Donayre con su famoso dicho de mandar de regreso al enemigo con los pies para adelante. La solución frente a los malos políticos, no son los militares. Acuérdense que ya ahora tenemos presidente y premier con grados castrenses. Y los problemas de la violencia, en el VRAE, Kepashiato u otros lugares siguen sin resolverse.
15.05.12
www.rwiener.blogspot
No vamos a discutir aquí sobre nombres, aunque algunos de los sugeridos están involucrados en oscuras historias como la de los escuadrones de la muerte en Trujillo, vinculaciones con Montesinos y otras. Además en las primeras dos semanas de la crisis cuando empezaban a aparecer las evidencias de que el gobierno estaba caminando sobre terreno falso, todos los retirados que respondían sobre lo que estaba pasando insistían en defender lo indefendible, entre ellos el tema del cerco militar-policial, la condena a los periodista que llegaron a Gabriel, la justificación de usar helicópteros no aptos para responder ataques, etc. Es decir funcionaron con el típico espíritu de cuerpo de quién cree que contradecir a los comandantes de campo podría agravar los problemas.
Pero acá lo fundamental es que los errores básicos de la operación “Libertad”: exitismo por el regreso de los rehenes; creencia de que realmente se estaba ganando y órdenes de persecución hasta aniquilarlos; uso de tropas bisoñas y de equipos del Convenio Antidrogas con los Estados Unidos no aptos para el combate con armas largas; desorientación después de las primeras bajas y repliegue hacia la zona urbana; incapacidad para rescatar a los policías que quedaron abandonados en la selva; comunicados mentirosos adjudicándose logros que no eran del gobierno (como la propia libración de los rehenes y el hallazgo dl cuerpo de César Vilca); son casi en su totalidad por acción u omisión, de responsabilidad de la dirección política.
El precio que se pagado con la cabeza de dos ministros, que fueron incapaces de entender al enemigo, al territorio y a la población, expresa que en la crisis el país terminó admitiendo que Lozada y Otárola, por más amigos que fueran del premier, no daban talla para su cargo. Lo que preocupa ahora es, sin embargo, la confusión de niveles, ya que muchos que querían que los dos ministros se fueran por no saber cumplir su tarea política de dirigir a las Fuerzas Armadas y la Policía, a su vez imaginan que la santa solución para ocupar los puestos vacantes es poner en Defensa a un general EP o a un almirante, y en Interior, a un general de Policía.
Lo que quiere decir que en vez de aspirar a un liderazgo civil más fuerte, una probable mayoría cree más bien que hay que sacar a los políticos y encomendar el caso sólo a los uniformados, que actuarían como un mando operativo adicional a los que ya existen. No son las personas, sino el sentido autoritario de la propuesta que imagina por ejemplo al coronel Elidio Espinoza aplicando su receta trujillana a la banda de los Quispe Palomino, o al general Donayre con su famoso dicho de mandar de regreso al enemigo con los pies para adelante. La solución frente a los malos políticos, no son los militares. Acuérdense que ya ahora tenemos presidente y premier con grados castrenses. Y los problemas de la violencia, en el VRAE, Kepashiato u otros lugares siguen sin resolverse.
15.05.12
www.rwiener.blogspot
La SNP se rebela a los fallos judiciales
Muchas personas deben haberse sentido confundidas por la polémica sobre las licencias de una empresa pesquera en la que la Sociedad de Pesquería cuestiona la autoridad de los jueces al más alto nivel. El caso es una de las expresiones de la ley de cuotas individuales que rige en el Perú. Si no tienes licencias no eres nada en el llamado mar de Grau.
En un último comunicado público la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), vuelve a sorprender a todo el mundo irrogándose el papel de defensora del principio de “uso sostenible de los recursos naturales”, en nombre del cual pretenden convertirse extemporáneamente en parte de un proceso judicial ya culminado, con resolución de la Corte Suprema, en la que se resuelve la propiedad y titularidad de bienes y licencias de pesca de la empresa Pesquera Mar a favor de sus propietarios originales, desestimándose las pretensiones de otros sectores empresariales de quedarse con ese patrimonio.
Obviamente que llama la atención que tras una trayectoria como la de la SNP que ha venido concentrando entre sus pocos afiliados la mayor cantidad de barcos, empresas y licencias de pesca, mientras la anchoveta y otras especies utilizadas para producir harina vienen desapareciendo del mar peruano, se pretenda erigir en encarnación del conservacionismo pesquero y de la vigilancia en el cumplimiento de la ley. Si vamos a ser sinceros este papel no le corresponde, ya que su papel por mucho tiempo se ha limitado a representar al núcleo más influyente del sector y a su defensa corporativa.
Pero más absurdo aún es que del tema de la sostenibilidad del recurso, se pase a la polémica sobre quién se queda con las licencias de Pesquera Mar, como si el hecho que la justicia hubiese anulado el pase de derechos entre la familia Saavedra (dueña de Pesquera Mar) y Hope Traiding SAC (empresa del traficante de licencias Oscar Peña), así como las resoluciones que repartieron las licencias entre Tecnológica de Alimentos S.A. (TASA) y otras, tuviera algún impacto sobre el volumen final de pesca. Las empresas de la SNP que construyeron su actual poder peleando en los tribunales para que le reconozcan licencias muchas veces viciadas, sin que el gremio se molestara, pretenden ahora hacer retroceder un mandato supremo, y al hacerlo no puede ocultar la intención de favorecer a sus socios principales como TASA que después de un tortuoso proceso terminó con las licencias de Pesquera Mar, refundidas dentro de su inmenso paquete de cuotas individuales que ahora maneja.
Entre el afán presuntamente favorable a la conservación de la depredada anchoveta y el de quedarse con las licencias que legalmente perdieron: ¿cuál creen que es la verdadera razón que lleva a que la SNP se lance con todo en este caso desatando una batalla de opinión público en paralelo a una ofensiva legal? Salta a la vista además que TAS y algunos amigos, pretenden que su propio interés es común a otros integrantes del gremio que no vienen ninguna relación con las licencias en disputa ni con los oscuros negocios de Oscar Peña.
LA SNP y el PRODUCE
El PRODUCE (Ministerio de la Producción) emitió 22 de febrero del 2012 la Resolución Directoral No. 106-2012-PRODUCE/DGEPP, acatando el mando del juez de devolver las autorizaciones y permisos de pesca de tres embarcaciones y la licencia de establecimiento industrial de Pesquera Mar.
Esta Resolución es la que saca de quicio a los mandamases de la SNP, que consideran que el ministerio debe resolver siempre acuerdo a sus intereses. La campaña que se ha iniciado en los diarios, dónde se habla de depredación y fraude pretende ante todo frenar la actuación de la autoridad administrativa que efectivamente está paralizada en su obligación de someterse a los órganos de justicia y de ejecutar sus propias decisiones.
Una vez más estamos ante un test de quién manda en el mar peruano.
13.05.12
www.rwiener.blogspot.com
En un último comunicado público la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), vuelve a sorprender a todo el mundo irrogándose el papel de defensora del principio de “uso sostenible de los recursos naturales”, en nombre del cual pretenden convertirse extemporáneamente en parte de un proceso judicial ya culminado, con resolución de la Corte Suprema, en la que se resuelve la propiedad y titularidad de bienes y licencias de pesca de la empresa Pesquera Mar a favor de sus propietarios originales, desestimándose las pretensiones de otros sectores empresariales de quedarse con ese patrimonio.
Obviamente que llama la atención que tras una trayectoria como la de la SNP que ha venido concentrando entre sus pocos afiliados la mayor cantidad de barcos, empresas y licencias de pesca, mientras la anchoveta y otras especies utilizadas para producir harina vienen desapareciendo del mar peruano, se pretenda erigir en encarnación del conservacionismo pesquero y de la vigilancia en el cumplimiento de la ley. Si vamos a ser sinceros este papel no le corresponde, ya que su papel por mucho tiempo se ha limitado a representar al núcleo más influyente del sector y a su defensa corporativa.
Pero más absurdo aún es que del tema de la sostenibilidad del recurso, se pase a la polémica sobre quién se queda con las licencias de Pesquera Mar, como si el hecho que la justicia hubiese anulado el pase de derechos entre la familia Saavedra (dueña de Pesquera Mar) y Hope Traiding SAC (empresa del traficante de licencias Oscar Peña), así como las resoluciones que repartieron las licencias entre Tecnológica de Alimentos S.A. (TASA) y otras, tuviera algún impacto sobre el volumen final de pesca. Las empresas de la SNP que construyeron su actual poder peleando en los tribunales para que le reconozcan licencias muchas veces viciadas, sin que el gremio se molestara, pretenden ahora hacer retroceder un mandato supremo, y al hacerlo no puede ocultar la intención de favorecer a sus socios principales como TASA que después de un tortuoso proceso terminó con las licencias de Pesquera Mar, refundidas dentro de su inmenso paquete de cuotas individuales que ahora maneja.
Entre el afán presuntamente favorable a la conservación de la depredada anchoveta y el de quedarse con las licencias que legalmente perdieron: ¿cuál creen que es la verdadera razón que lleva a que la SNP se lance con todo en este caso desatando una batalla de opinión público en paralelo a una ofensiva legal? Salta a la vista además que TAS y algunos amigos, pretenden que su propio interés es común a otros integrantes del gremio que no vienen ninguna relación con las licencias en disputa ni con los oscuros negocios de Oscar Peña.
LA SNP y el PRODUCE
El PRODUCE (Ministerio de la Producción) emitió 22 de febrero del 2012 la Resolución Directoral No. 106-2012-PRODUCE/DGEPP, acatando el mando del juez de devolver las autorizaciones y permisos de pesca de tres embarcaciones y la licencia de establecimiento industrial de Pesquera Mar.
Esta Resolución es la que saca de quicio a los mandamases de la SNP, que consideran que el ministerio debe resolver siempre acuerdo a sus intereses. La campaña que se ha iniciado en los diarios, dónde se habla de depredación y fraude pretende ante todo frenar la actuación de la autoridad administrativa que efectivamente está paralizada en su obligación de someterse a los órganos de justicia y de ejecutar sus propias decisiones.
Una vez más estamos ante un test de quién manda en el mar peruano.
13.05.12
www.rwiener.blogspot.com
¿Cómo se come el narcoterrorismo?
Hay periodistas que piensan que decir algo menos que “narcoterrorista” es conceder ideológicamente a las huestes de los Quispe Palomino. Si en el actual lenguaje penal ser “terrorista” es estar incurso en el peor de los delitos, se imaginan lo que significa que, además, el terror que practican sea al servicio del tráfico de drogas. Deben ser entonces lo peor del mundo. Pero la población del VRAE y ahora la de Kepashiato no parecen mirarlos así, lo que apunta otra vez al viejo tema de las visiones limeñas y provincianas sobre la misma cosa.
Claro, siempre hay el recurso DBA de decir que esos selváticos están todos en el narcotráfico, o son simplemente ignorantes o que en las elecciones votarían por un mono. Pero la cuestión es mucho más seria, sobre todo si desde la profundidad del país muchos pueden estar pensando que los ignorantes están más bien por aquí. La disparatada “operación Libertad” ha dejado como inmensa lección que los actores del VRAE (ahora expandidos hacia la zona del Camisea), son varios y diferenciados, y que la más segura manera de perder la guerra focalizada en esta zona es amalgamarlos y convertir a narcos, senderistas y pobladores en una sola cosa.
Varias veces he escrito que el secuestro en Kepashiato y la cadena de enfrentamientos con los militares y la policía que vinieron seguidamente no respondían a la lógica de negocios de los traficantes para los cuales es contraproducente buscarse un choque adelantado con toda la fuerza del Estado. Pero para el Sendero QP (Quispe Palomino), sí había un sentido, que era mostrar su fuerza tras la caída de Artemio y transmitir a todo su entorno que están avanzando en ocupar territorios. Si uno no llega a entender esto, finalmente termina creyendo que Gabriel estaba huyendo frente al cerco militar y los helicópteros, para después descubrir amargamente que el cerco nunca existió porque el territorio era de los otros, y que los helicópteros podían ser fácilmente abatidos desde tierra.
Si me imagino una banda, golpeando y huyendo, puedo decidir mandar todas las fuerzas disponibles hasta liquidarlos, como parece que ordenó el presidente. Pero si el adversario tiene otra concepción del tiempo y está esperando la reacción improvisada del Estado, el balance final será un montón de bajas. Si conceptos policiales se mezclan con militares, lo que sale son campañas a la loca, como las que desató el general Salazar que se trasladó Kiteni, para poner su marca en el resultado. Y, vaya que lo logró. Fue él, quién mandó helicópteros de transporte de erradicadores y prisioneros, a un área donde debía presumir que estaban acumuladas armas largas capaces de atravesar a naves sin blindaje. Y fue también su responsabilidad haber intentado un tipo de persecución que ha costado la vida a jóvenes policías.
La frase “la causa de todo esto es por la ausencia del Estado en la zona”, puede describir algo de la realidad. Pero se queda corta cuando se ve al Estado está cruzándose a cada rato con la población en una guerra que afecta sus vidas. Pero que no significa más que eso. De ahí el cinismo de mirar lo que pasa como una mera disputa es entre los que ahora dominan y los que quisieran dominar. Y ellos acaban de ver quién ha quedado dominando. Por eso el proceso del VRAE y zonas contiguas se viene largo y difícil. Casi como empezar a reconstruir el Estado en las partes más difíciles del país. Pero otro Estado en el que el pueblo pueda creer.
13.05.12
www.rwiener.blogspot.com
Claro, siempre hay el recurso DBA de decir que esos selváticos están todos en el narcotráfico, o son simplemente ignorantes o que en las elecciones votarían por un mono. Pero la cuestión es mucho más seria, sobre todo si desde la profundidad del país muchos pueden estar pensando que los ignorantes están más bien por aquí. La disparatada “operación Libertad” ha dejado como inmensa lección que los actores del VRAE (ahora expandidos hacia la zona del Camisea), son varios y diferenciados, y que la más segura manera de perder la guerra focalizada en esta zona es amalgamarlos y convertir a narcos, senderistas y pobladores en una sola cosa.
Varias veces he escrito que el secuestro en Kepashiato y la cadena de enfrentamientos con los militares y la policía que vinieron seguidamente no respondían a la lógica de negocios de los traficantes para los cuales es contraproducente buscarse un choque adelantado con toda la fuerza del Estado. Pero para el Sendero QP (Quispe Palomino), sí había un sentido, que era mostrar su fuerza tras la caída de Artemio y transmitir a todo su entorno que están avanzando en ocupar territorios. Si uno no llega a entender esto, finalmente termina creyendo que Gabriel estaba huyendo frente al cerco militar y los helicópteros, para después descubrir amargamente que el cerco nunca existió porque el territorio era de los otros, y que los helicópteros podían ser fácilmente abatidos desde tierra.
Si me imagino una banda, golpeando y huyendo, puedo decidir mandar todas las fuerzas disponibles hasta liquidarlos, como parece que ordenó el presidente. Pero si el adversario tiene otra concepción del tiempo y está esperando la reacción improvisada del Estado, el balance final será un montón de bajas. Si conceptos policiales se mezclan con militares, lo que sale son campañas a la loca, como las que desató el general Salazar que se trasladó Kiteni, para poner su marca en el resultado. Y, vaya que lo logró. Fue él, quién mandó helicópteros de transporte de erradicadores y prisioneros, a un área donde debía presumir que estaban acumuladas armas largas capaces de atravesar a naves sin blindaje. Y fue también su responsabilidad haber intentado un tipo de persecución que ha costado la vida a jóvenes policías.
La frase “la causa de todo esto es por la ausencia del Estado en la zona”, puede describir algo de la realidad. Pero se queda corta cuando se ve al Estado está cruzándose a cada rato con la población en una guerra que afecta sus vidas. Pero que no significa más que eso. De ahí el cinismo de mirar lo que pasa como una mera disputa es entre los que ahora dominan y los que quisieran dominar. Y ellos acaban de ver quién ha quedado dominando. Por eso el proceso del VRAE y zonas contiguas se viene largo y difícil. Casi como empezar a reconstruir el Estado en las partes más difíciles del país. Pero otro Estado en el que el pueblo pueda creer.
13.05.12
www.rwiener.blogspot.com
La crisis política de abril
La primera lección de los acontecimiento de abril que han tenido como escenario la selva del Cusco y como espacio de desenlace el Congreso de la República, donde casi terminan censurados dos ministros del supuesto gabinete técnico y pragmático encabezado por Oscar Valdés, es muy simple: la política existe.
Nadie puede gobernar queriendo ignorar las reglas de la lucha política. Por eso, el viaje del presidente creyendo que aquí se podía maniobrar la crisis hablando con fulano y con mengano, ofreciendo ventajas a otros partidos en el Congreso, y cuadrando a la bancada en nombre de a quién le deben los votos, estaba basado en un razonamiento equivocado.
Lozada y Otárola estaban totalmente liquidados y el sector político que canjeara su sobrevivencia por alguna prebenda se estaría hundiendo con ellos. Por eso nadie podía retroceder a la censura, aun cuando Martha Chávez quiso dar a entender los beneficios de una hipotética alianza del fujimorismo y el nacionalismo, aislando al toledismo.
La política que Valdés apartó de su lado a punta de conjuros, y que es la que desarrolla cara a cara con la sociedad y en medio del debate público, ya había derribado el triunfalismo casi infantil del gobierno en Kepashiato y el afán posterior por presionar a las víctimas a partir de su condición militar o policial para que cambiaran su versión sobre los hechos.
La política es una competencia de actores. Y el problema de Ollanta es nunca haber terminado de comprender esto. La idea perversa sobre el primer gabinete de que era “incoherente” porque en su seno compartían roles algunos de los colaboradores originales del proyecto nacionalista con la tecnoburocracia de derecha enquistada en el Estado, que se mantuvo como línea de defensa del modelo bajo presión de los grupos económicos y de los grandes medios de prensa, apuntaba a tocarle la fibra “antipolítica” al presidente.
Pero era inevitable que un giro como el que estaba produciendo trajera incoherencias y lucha, si después de todo, la recomposición de los perdedores de junio fue una lucha feroz contra Ollanta y su organización, hasta que empezaron las concesiones. El gabinete Valdés fue entonces un intento de desprenderse de “políticos” y buscar resultados sin tanto debate y con menos escándalos de prensa.
Si las cosas son así, el mes de abril tiene que haberlo fatigado y la indecisión de entregar por lo menos una cabeza de ministros debe haber producido un conflicto profundo con su conciencia. Del lado de la derecha, a su vez, se ve que su máxima apuesta era una crisis regulada que fuera hasta el punto que el gobierno entendiera el mensaje. Ahora los tememos lanzándole panegíricos a Valdés como si este no fuera el responsable de que los dos ministros salientes hubiesen llegado hasta donde estaban como parte de su cuota del gabinete, o se hubiesen olvidado que fue él quien hizo la razzia de la Policía y se tiró decenas de generales sin ninguna mejora institucional, o si pudiese lavarse las manos del nombramiento del general de Cachiche, Raúl Salazar como director de la Policía, que fue el que ordenó mover helicópteros del convenio antidrogas a la zona de combate con los resultados desastrosos que conocemos.
Pero el premier dueño de la mina Oscarito está saliendo demasiado mellado de la crisis de abril como para que pueda durar mucho tiempo en el cargo.
12.05.12
www.rwiener.blogspot.com
Nadie puede gobernar queriendo ignorar las reglas de la lucha política. Por eso, el viaje del presidente creyendo que aquí se podía maniobrar la crisis hablando con fulano y con mengano, ofreciendo ventajas a otros partidos en el Congreso, y cuadrando a la bancada en nombre de a quién le deben los votos, estaba basado en un razonamiento equivocado.
Lozada y Otárola estaban totalmente liquidados y el sector político que canjeara su sobrevivencia por alguna prebenda se estaría hundiendo con ellos. Por eso nadie podía retroceder a la censura, aun cuando Martha Chávez quiso dar a entender los beneficios de una hipotética alianza del fujimorismo y el nacionalismo, aislando al toledismo.
La política que Valdés apartó de su lado a punta de conjuros, y que es la que desarrolla cara a cara con la sociedad y en medio del debate público, ya había derribado el triunfalismo casi infantil del gobierno en Kepashiato y el afán posterior por presionar a las víctimas a partir de su condición militar o policial para que cambiaran su versión sobre los hechos.
La política es una competencia de actores. Y el problema de Ollanta es nunca haber terminado de comprender esto. La idea perversa sobre el primer gabinete de que era “incoherente” porque en su seno compartían roles algunos de los colaboradores originales del proyecto nacionalista con la tecnoburocracia de derecha enquistada en el Estado, que se mantuvo como línea de defensa del modelo bajo presión de los grupos económicos y de los grandes medios de prensa, apuntaba a tocarle la fibra “antipolítica” al presidente.
Pero era inevitable que un giro como el que estaba produciendo trajera incoherencias y lucha, si después de todo, la recomposición de los perdedores de junio fue una lucha feroz contra Ollanta y su organización, hasta que empezaron las concesiones. El gabinete Valdés fue entonces un intento de desprenderse de “políticos” y buscar resultados sin tanto debate y con menos escándalos de prensa.
Si las cosas son así, el mes de abril tiene que haberlo fatigado y la indecisión de entregar por lo menos una cabeza de ministros debe haber producido un conflicto profundo con su conciencia. Del lado de la derecha, a su vez, se ve que su máxima apuesta era una crisis regulada que fuera hasta el punto que el gobierno entendiera el mensaje. Ahora los tememos lanzándole panegíricos a Valdés como si este no fuera el responsable de que los dos ministros salientes hubiesen llegado hasta donde estaban como parte de su cuota del gabinete, o se hubiesen olvidado que fue él quien hizo la razzia de la Policía y se tiró decenas de generales sin ninguna mejora institucional, o si pudiese lavarse las manos del nombramiento del general de Cachiche, Raúl Salazar como director de la Policía, que fue el que ordenó mover helicópteros del convenio antidrogas a la zona de combate con los resultados desastrosos que conocemos.
Pero el premier dueño de la mina Oscarito está saliendo demasiado mellado de la crisis de abril como para que pueda durar mucho tiempo en el cargo.
12.05.12
www.rwiener.blogspot.com
viernes, mayo 11, 2012
El presidente se queda solo
Un 62% de los peruanos, de acuerdo a la encuesta DATUM, cree que Sendero Luminoso le está ganando al gobierno la guerra del VRAE (que ahora se extiende al distrito de Echarate, en el valle del Camisea), 44% considera que la conducción de la intervención militar-policial en Kepashiato ha sido mala y 55% que el gobierno ha enfrentado sin planificación el problema creado a partir del secuestro de trabajadores de las empresas auxiliares del Proyecto Camisea.
El diagnóstico es inapelable, pero viene de acompañado de un nivel de aprobación presidencial de 55% (dos puntos menos que hace un mes) y un apoyo a la primera dama de 60%. La contradicción es evidente, salvo que se entienda que estamos empezando a tener miedo del futuro y nos aferramos del presidente como lo único que queda. La misma encuesta dice que el 60% de los encuestados opinaron que los conflictos sociales se están manejando de manera inadecuada y muy pocos (entre 10 o 20%) desean un segundo año de Congreso encabezado por el oficialismo.
El presidente del Consejo de Ministros Oscar Valdés anda por el 23% de aprobación, menos de uno de cada cuatro personas, Pulgar Vidal en 26% y Castilla en 29%. Todos jalados. Ni qué hablar de los ex del Interior (Lozada) y Defensa (Otárola) que son desaprobados con 45 y 48%. En otras palabras, aparte del presidente y su consorte nadie tiene fuerza social propia dentro del actual gobierno. Pero aún la buena cifra del primer mandatario se encuentra colgada del aire, ya que no se puede ir muy lejos con opiniones tan negativas en puntos cruciales.
Nunca hay que olvidar que en la elección del actual presidente había un supuesto de que su formación militar y su participación en la guerra interna lo convertían casi en una garantía en temas de antiterrorismo y orden interno. Esto era una obvia ilusión ya que el material con que ha pasado a contar Ollanta desde el poder, es el de unas fuerzas armadas y policiales atravesadas por la corrupción y el desánimo fruto de los malos sueldos y del maltrato interno. Pero casi se podría decir que quién se creyó más este asunto fue el propio gobierno Humala.
No otra explicación podría hallarse al recurso del “exitismo” y del ocultamiento de los golpes recibidos del enemigo. La esposa del comandante del helicóptero muerto en Satipo tras la caída de la máquina que pilotaba, da, que denuncia que le pidieron no hacer declaraciones a la prensa sobre las circunstancias de la tragedia, da una prueba rotunda de que al gobierno le ha costado más de lo que debería hacerlo, los fracasos en capturar a Gabriel y su banda. Más aún, que una parte importante de las bajas han ocurrido en movimientos improvisados y sin plan de aquel que quiere ganar, arriesga hasta lo temerario y pierde por un escore más abultado.
Nunca el 55% de un presidente ha lucido más aislado. Y haría bien el presidente de tomarlo con suma modestia y conciencia de estar viviendo el peor momento de su gobierno. Si el primer ministro, el de ambiente y el de economía, salen rechazados, y los de defensa e interior se tienen que ir por la puerta falsa: ¿dónde están las fortalezas del régimen? Tal vez el mensaje que da la gente es que todavía espera algo de Ollanta, pero no lo que le está dando.
11.0512
www.rwiener.blogspot.com
El diagnóstico es inapelable, pero viene de acompañado de un nivel de aprobación presidencial de 55% (dos puntos menos que hace un mes) y un apoyo a la primera dama de 60%. La contradicción es evidente, salvo que se entienda que estamos empezando a tener miedo del futuro y nos aferramos del presidente como lo único que queda. La misma encuesta dice que el 60% de los encuestados opinaron que los conflictos sociales se están manejando de manera inadecuada y muy pocos (entre 10 o 20%) desean un segundo año de Congreso encabezado por el oficialismo.
El presidente del Consejo de Ministros Oscar Valdés anda por el 23% de aprobación, menos de uno de cada cuatro personas, Pulgar Vidal en 26% y Castilla en 29%. Todos jalados. Ni qué hablar de los ex del Interior (Lozada) y Defensa (Otárola) que son desaprobados con 45 y 48%. En otras palabras, aparte del presidente y su consorte nadie tiene fuerza social propia dentro del actual gobierno. Pero aún la buena cifra del primer mandatario se encuentra colgada del aire, ya que no se puede ir muy lejos con opiniones tan negativas en puntos cruciales.
Nunca hay que olvidar que en la elección del actual presidente había un supuesto de que su formación militar y su participación en la guerra interna lo convertían casi en una garantía en temas de antiterrorismo y orden interno. Esto era una obvia ilusión ya que el material con que ha pasado a contar Ollanta desde el poder, es el de unas fuerzas armadas y policiales atravesadas por la corrupción y el desánimo fruto de los malos sueldos y del maltrato interno. Pero casi se podría decir que quién se creyó más este asunto fue el propio gobierno Humala.
No otra explicación podría hallarse al recurso del “exitismo” y del ocultamiento de los golpes recibidos del enemigo. La esposa del comandante del helicóptero muerto en Satipo tras la caída de la máquina que pilotaba, da, que denuncia que le pidieron no hacer declaraciones a la prensa sobre las circunstancias de la tragedia, da una prueba rotunda de que al gobierno le ha costado más de lo que debería hacerlo, los fracasos en capturar a Gabriel y su banda. Más aún, que una parte importante de las bajas han ocurrido en movimientos improvisados y sin plan de aquel que quiere ganar, arriesga hasta lo temerario y pierde por un escore más abultado.
Nunca el 55% de un presidente ha lucido más aislado. Y haría bien el presidente de tomarlo con suma modestia y conciencia de estar viviendo el peor momento de su gobierno. Si el primer ministro, el de ambiente y el de economía, salen rechazados, y los de defensa e interior se tienen que ir por la puerta falsa: ¿dónde están las fortalezas del régimen? Tal vez el mensaje que da la gente es que todavía espera algo de Ollanta, pero no lo que le está dando.
11.0512
www.rwiener.blogspot.com
jueves, mayo 10, 2012
Censura impecable
Pareciera que el gobierno está acumulando puntos para otra “victoria impecable” como la conseguida en las alturas de Kepashiato donde el gobierno perdió no sólo ocho soldados y policías, sino el sentido de realidad. Lo de la censura a los dos ministros prolonga el problema y muestra la clamorosa ausencia de asesoría política en la que está naufragando el poder. Informaciones de adentro de la bancada de Gana Perú indican que la mayoría de los congresistas ya fijaron posición por la renuncia de Lozada antes que sea demasiado tarde y por sólo dos votos no pudieron hacer lo mismo con el otro ministro hermano del congresista.
La crisis de unidad entre los nacionalistas va pues mucho más allá de las desavenencias públicas Otárola-Diez Canseco. Y el riesgo es que siga profundizándose porque no hay una señal del Ejecutivo de que hayan entendido que ha llegado el momento de un retroceso parcial, antes que entremos en una situación aún peor. Pero más grave que sostener la cohesión de los 47 originales de Ollanta, es la inminente pérdida de control del Congreso, con la reconfiguración de una mayoría opositora que incluya al toledismo. Que esto suceda además en un inútil esfuerzo por no admitir las responsabilidades políticas por los interminables fracasos del mes de abril en la selva de La Convención, es una prueba de oro de adonde llevan frases como he sustituido la política por la técnica, soy pragmático y me oriento por resultados.
Los resultados están reventando ahora en la cara, y el gobierno no logra la serenidad necesaria para tomarse un alto y corregir a fondo la orientación. Dan la impresión de que estuvieran buscando un golpe de mano que los saque del hoyo y los devuelva al optimismo que lucían hasta la primera semana de abril. Algo así como encontrar a Gabriel o algún reemplazo más o menos creíble. Pero ha sido ese afán de jugar a la improvisación lo que ha llevado a la catástrofe. Y la descoordinación entre sectores (a pesar de que se habla de un comando unificado) ha dado lugar a una cadena de mensajes errados que hoy están en el estómago de la población que no puede digerirlos.
Fue el ministro de Defensa, Alberto Otárola el que inventó lo de la “victoria impecable” y comparó la supuesta huída de senderistas por el cerco militar-policial que habría permitido la salida de los rehenes, con otros rescates que han sido calificados entre los más notables de la historia mundial. Todos saben que el comunicado del 14 de abril donde estaban contenidas estas ideas se desmoronó palabra por palabra, arrastrando de paso la credibilidad del presidente que al día siguiente llegó en lustroso uniforme militar para ponerse al frente de los “vencedores” y los “rescatados”, que no eran ni una ni otra cosa.
Lozada, por su parte, colaboró con el humor negro que ha rodeado los hechos de Kepashiato, con su comunicado de “luego de una intensa búsqueda hemos encontrado a César Vilca”, que fue devuelto por la multitud que acompañaba el entierro del suboficial con frases como: “Ollanta bota a ese ministro”. No debe haber persona en este país que dude que Otárola y Lozada deben irse, aunque sólo sea porque ya no puede creérseles. Pero ahí están el otro Otárola y Valdés tratando de vencer la ley de gravedad, lo que va a ser demasiado costo para el gobierno.
10.02.12
www.rwiener.blogspot.com
La crisis de unidad entre los nacionalistas va pues mucho más allá de las desavenencias públicas Otárola-Diez Canseco. Y el riesgo es que siga profundizándose porque no hay una señal del Ejecutivo de que hayan entendido que ha llegado el momento de un retroceso parcial, antes que entremos en una situación aún peor. Pero más grave que sostener la cohesión de los 47 originales de Ollanta, es la inminente pérdida de control del Congreso, con la reconfiguración de una mayoría opositora que incluya al toledismo. Que esto suceda además en un inútil esfuerzo por no admitir las responsabilidades políticas por los interminables fracasos del mes de abril en la selva de La Convención, es una prueba de oro de adonde llevan frases como he sustituido la política por la técnica, soy pragmático y me oriento por resultados.
Los resultados están reventando ahora en la cara, y el gobierno no logra la serenidad necesaria para tomarse un alto y corregir a fondo la orientación. Dan la impresión de que estuvieran buscando un golpe de mano que los saque del hoyo y los devuelva al optimismo que lucían hasta la primera semana de abril. Algo así como encontrar a Gabriel o algún reemplazo más o menos creíble. Pero ha sido ese afán de jugar a la improvisación lo que ha llevado a la catástrofe. Y la descoordinación entre sectores (a pesar de que se habla de un comando unificado) ha dado lugar a una cadena de mensajes errados que hoy están en el estómago de la población que no puede digerirlos.
Fue el ministro de Defensa, Alberto Otárola el que inventó lo de la “victoria impecable” y comparó la supuesta huída de senderistas por el cerco militar-policial que habría permitido la salida de los rehenes, con otros rescates que han sido calificados entre los más notables de la historia mundial. Todos saben que el comunicado del 14 de abril donde estaban contenidas estas ideas se desmoronó palabra por palabra, arrastrando de paso la credibilidad del presidente que al día siguiente llegó en lustroso uniforme militar para ponerse al frente de los “vencedores” y los “rescatados”, que no eran ni una ni otra cosa.
Lozada, por su parte, colaboró con el humor negro que ha rodeado los hechos de Kepashiato, con su comunicado de “luego de una intensa búsqueda hemos encontrado a César Vilca”, que fue devuelto por la multitud que acompañaba el entierro del suboficial con frases como: “Ollanta bota a ese ministro”. No debe haber persona en este país que dude que Otárola y Lozada deben irse, aunque sólo sea porque ya no puede creérseles. Pero ahí están el otro Otárola y Valdés tratando de vencer la ley de gravedad, lo que va a ser demasiado costo para el gobierno.
10.02.12
www.rwiener.blogspot.com
miércoles, mayo 09, 2012
El pequeño poder de Otárola
Hay bastante para pensar con la frase del congresista Otárola: “En todo caso, en una democracia, él (Diez Canseco) debería tomar una decisión, porque Gana Perú no acepta chantajes de gente que salió de la política, de gente que estuvo marginada del voto popular, y que gracias al voto del presidente Ollanta volvió a la política” (Programa “No hay derecho” Radio San Borja, 07.05.12). Y digo esto tratando de imaginar los votos del propio Otárola (más o menos la quinta parte de los de Javier) y la oficina de notario chimbotano que seguiría ocupando si no fuera por el arrastre electoral del candidato nacionalista. No olvidar que en Ancash se ganó la votación presidencial y se perdió la parlamentaria, en medio de tremendas peleas entre los postulantes, por lo que actualmente hay sólo un representante de Gana Perú, frente a dos de Perú Posible e igual número de Solidaridad Nacional.
Pero el mayor problema es que el actual vocero de Gana Perú cree que la forma de ser reconocido con el lugar recibido en la lista parlamentaria es con la incondicionalidad, aún en situaciones que hieren la conciencia como ocurre con la clamorosa derrota de Kepashiato. Otárola sólo entiende que la orden de arriba ha sido maniobrar para impedir la censura con el argumento intragable de “no darle una victoria los delincuentes terroristas”, que aún personas inteligentes de la bancada van a tener que sostener contra su conciencia y la lógica más elemental, porque le deben los votos a Ollanta. Como dice la vicepresidenta Marisol Espinoza el país tiene demasiadas razones para sentirse indignado ofendido por lo que ha pasado, y el primer gesto ha sido retirar la palabra “impecable”, que lanzó el hermano ministro del congresista, cuando quiso inventarse su propio Chavín de Huántar con la liberación de los 36 rehenes por sus propios secuestradores.
Entonces por qué no entender que lo que Javier Diez Canseco ha hecho en reflejar el sentimiento del país y reclamar la renuncia que la bancada debería estar pidiéndole –aunque fuese de manera reservada- al presidente, para evitar el trance amargo de la censura, que tal parece que nadie puede detener. Muchas versiones coinciden que el propio presidente consideró sacar a Lozada para reducir la presión sobre el gobierno y dejar para más adelante el caso Otárola. Pero el difícil equilibrio del gabinete Valdés y el juego de otros intereses fuera del gabinete le impidieron hacerlo. Así que todo quedó en el trámite del vocero que trae órdenes de cuadrarse y que puede ser capaz de ningunear la extensa y rica trayectoria política de Diez Canseco, sin tener detrás ninguna ejecutoria propia que exhibir.
Sin duda es imposible concebir a Javier diciendo algo de lo que se dice para salvar a los ministros Lozada y Otárola. Se necesita otra madera que el vocero de la bancada exhibe sin inmutarse y que desentona cuando lo intentan la vicepresidenta, el presidente del Congreso y otros que conservan algo de criterio propio. Finalmente, lo que no se logra comprender es el tema del “chantaje” al que alude Otárola en su filípica. Si el que tiene el poder es él, si el que hizo el proyecto de los tránsfugas para acabar con las disidencias es él, si el que ordena como votar al viejo estilo es el mismo. ¿Quién podría chantajear a alguien así?, eso, mientras le dure el bastón de mando que hoy ostenta.
09.05.12
www.rwiener.blogspot.com
Pero el mayor problema es que el actual vocero de Gana Perú cree que la forma de ser reconocido con el lugar recibido en la lista parlamentaria es con la incondicionalidad, aún en situaciones que hieren la conciencia como ocurre con la clamorosa derrota de Kepashiato. Otárola sólo entiende que la orden de arriba ha sido maniobrar para impedir la censura con el argumento intragable de “no darle una victoria los delincuentes terroristas”, que aún personas inteligentes de la bancada van a tener que sostener contra su conciencia y la lógica más elemental, porque le deben los votos a Ollanta. Como dice la vicepresidenta Marisol Espinoza el país tiene demasiadas razones para sentirse indignado ofendido por lo que ha pasado, y el primer gesto ha sido retirar la palabra “impecable”, que lanzó el hermano ministro del congresista, cuando quiso inventarse su propio Chavín de Huántar con la liberación de los 36 rehenes por sus propios secuestradores.
Entonces por qué no entender que lo que Javier Diez Canseco ha hecho en reflejar el sentimiento del país y reclamar la renuncia que la bancada debería estar pidiéndole –aunque fuese de manera reservada- al presidente, para evitar el trance amargo de la censura, que tal parece que nadie puede detener. Muchas versiones coinciden que el propio presidente consideró sacar a Lozada para reducir la presión sobre el gobierno y dejar para más adelante el caso Otárola. Pero el difícil equilibrio del gabinete Valdés y el juego de otros intereses fuera del gabinete le impidieron hacerlo. Así que todo quedó en el trámite del vocero que trae órdenes de cuadrarse y que puede ser capaz de ningunear la extensa y rica trayectoria política de Diez Canseco, sin tener detrás ninguna ejecutoria propia que exhibir.
Sin duda es imposible concebir a Javier diciendo algo de lo que se dice para salvar a los ministros Lozada y Otárola. Se necesita otra madera que el vocero de la bancada exhibe sin inmutarse y que desentona cuando lo intentan la vicepresidenta, el presidente del Congreso y otros que conservan algo de criterio propio. Finalmente, lo que no se logra comprender es el tema del “chantaje” al que alude Otárola en su filípica. Si el que tiene el poder es él, si el que hizo el proyecto de los tránsfugas para acabar con las disidencias es él, si el que ordena como votar al viejo estilo es el mismo. ¿Quién podría chantajear a alguien así?, eso, mientras le dure el bastón de mando que hoy ostenta.
09.05.12
www.rwiener.blogspot.com
martes, mayo 08, 2012
Persiguiendo a la libertad de prensa
Hoy es un día crítico para la libertad de prensa. Un juez dictará sentencia contra el director del Diario 16, Juan Carlos Tafur, y el periodista Roberto More, en un proceso abierto a partir de una denuncia de un héroe venido a menos y actual especialista en casos de difamación, el general Antonio Ketín Vidal, captor de Abimael Guzmán y antes de ello amigo y colega de Vladimiro Montesinos.
El general que ya consiguió exilar a un periodista en otro país, tiene suerte con los jueces lo que lo hace más de temer. Ahora le ha tocado el titular del 12° Juzgado de Lima, al que debe haber convencido de alguna manera que Tafur y More han tenido una intención no periodística de hacerle daño moral, aunque no medie relación alguna entre unos y otro, y que una sola publicación puede constituir una “campaña sistemática”, para que insista en condenar.
A pesar de que su trayectoria está llena de claros-oscuros, el general Ketín no ha querido aclarar las partes controversiales y ha preferido insistir en la imagen del Policía que conversaba amablemente con el jefe de Sendero Luminoso la noche del 12 de septiembre de 1992, cuando Fujimori se encontraba de pesca en la selva y el SIN no estaba al tanto del golpe final a la cúpula subversiva. Para proteger esta figura que nadie discute, el general enjuicia a los que le recuerdan que también tiene otras historias menos brillantes referidas a bajas de la institución en los 80, trabajo en el estudio del Dr. Montesinos en tiempo de la defensa de Perciles Sánchez Paredes, regreso a la institución con alguna ayuda de arriba.
Lo que Tafur y More han consignado es un informe secreto de la Policía que señala la participación de Vidal en gestiones a favor del clan del que Perciles fue jefe máximo antes de ser asesinado. ¡Cómo no va a ser noticia tener un dato así! Y si la Policía no dice la verdad, lo que debiera hacer el general es desmentirla puntualmente y de ser necesaria denunciarla por calumnia. Pero nada más fácil que irse contra la prensa para colocarla a la defensiva, obligando a explicar lo que no necesita explicarse, que aquí no hay nada personal y que las personas públicas no pueden declararse meramente ofendidas cuando deben aclarar algo.
Tafur y More están siendo víctimas de un abuso que hemos vivido en otras oportunidades. Y, claro, las diferencias entre los medios suelen impedir que la solidaridad sea más activa. Muy en su estilo, Aldo M ha recordado en estos días que fue el primero en reclamar por mí cuando me involucraron en una investigación contra la izquierda peruana a partir de un destape que hice de esas intenciones represivas, basadas en los supuestos contenidos de la computadora del colombiano Raúl Reyes. Ese es un hecho real, que iba a acompañado de todos los peros del mundo, e igual agradecí porque creo que ningún periodista debe permitir que otro sea perseguido cuando lo único que hay en juego es información pura.
Seguro no es lo mismo el caso del redactor de Perú 21 acusado de hackear altas autoridades del Estado y que se deberá aclarar el papel del medio que era el directo beneficiario de este tipo de información. Pero igual dejamos sentada la protesta por el trato abusivo que representa encerrar en un penal de alta peligrosidad a un periodista sin antecedentes, por las molestias que parece haber causado a personajes del poder.
08.05.12
www.rwiener.blogspot.com
El general que ya consiguió exilar a un periodista en otro país, tiene suerte con los jueces lo que lo hace más de temer. Ahora le ha tocado el titular del 12° Juzgado de Lima, al que debe haber convencido de alguna manera que Tafur y More han tenido una intención no periodística de hacerle daño moral, aunque no medie relación alguna entre unos y otro, y que una sola publicación puede constituir una “campaña sistemática”, para que insista en condenar.
A pesar de que su trayectoria está llena de claros-oscuros, el general Ketín no ha querido aclarar las partes controversiales y ha preferido insistir en la imagen del Policía que conversaba amablemente con el jefe de Sendero Luminoso la noche del 12 de septiembre de 1992, cuando Fujimori se encontraba de pesca en la selva y el SIN no estaba al tanto del golpe final a la cúpula subversiva. Para proteger esta figura que nadie discute, el general enjuicia a los que le recuerdan que también tiene otras historias menos brillantes referidas a bajas de la institución en los 80, trabajo en el estudio del Dr. Montesinos en tiempo de la defensa de Perciles Sánchez Paredes, regreso a la institución con alguna ayuda de arriba.
Lo que Tafur y More han consignado es un informe secreto de la Policía que señala la participación de Vidal en gestiones a favor del clan del que Perciles fue jefe máximo antes de ser asesinado. ¡Cómo no va a ser noticia tener un dato así! Y si la Policía no dice la verdad, lo que debiera hacer el general es desmentirla puntualmente y de ser necesaria denunciarla por calumnia. Pero nada más fácil que irse contra la prensa para colocarla a la defensiva, obligando a explicar lo que no necesita explicarse, que aquí no hay nada personal y que las personas públicas no pueden declararse meramente ofendidas cuando deben aclarar algo.
Tafur y More están siendo víctimas de un abuso que hemos vivido en otras oportunidades. Y, claro, las diferencias entre los medios suelen impedir que la solidaridad sea más activa. Muy en su estilo, Aldo M ha recordado en estos días que fue el primero en reclamar por mí cuando me involucraron en una investigación contra la izquierda peruana a partir de un destape que hice de esas intenciones represivas, basadas en los supuestos contenidos de la computadora del colombiano Raúl Reyes. Ese es un hecho real, que iba a acompañado de todos los peros del mundo, e igual agradecí porque creo que ningún periodista debe permitir que otro sea perseguido cuando lo único que hay en juego es información pura.
Seguro no es lo mismo el caso del redactor de Perú 21 acusado de hackear altas autoridades del Estado y que se deberá aclarar el papel del medio que era el directo beneficiario de este tipo de información. Pero igual dejamos sentada la protesta por el trato abusivo que representa encerrar en un penal de alta peligrosidad a un periodista sin antecedentes, por las molestias que parece haber causado a personajes del poder.
08.05.12
www.rwiener.blogspot.com
lunes, mayo 07, 2012
Petróleo peruano para Refinería de Talara
La noticia petrolera más importante del mes de abril, opacada ciertamente por los fracasos de Kepashiato, es sin duda el anuncio de la financiación del proyecto de Modernización de la Refinería de Talara por 1,711 millones de dólares, lo que elevará la capacidad de procesamiento diaria de 65 mil a 95 mil millones de barriles de petróleo (46%) y bajar sustancialmente los niveles de azufre en la producción.
Este va a ser un paso fundamental en el mejoramiento de la oferta energética en el Perú, luego de muchos años de postergaciones y maniobras de distintos gobiernos que apuntaban a forzar la privatización de la principal planta de Petroperú. A su vez, en una línea que evoca lo sucedido en la Argentina, la empresa española actualmente propietaria de la Refinería La Pampilla, la más grande del país (100 mil barriles diarios), se ha negado a invertir en su propia modernización.
Ahora Talara podría estar casi igualando a La Pampilla, con un mejor producto, pero el punto que se plantea de inmediato es el del incremento de la producción petrolera nacional que actualmente está por debajo de los 70 mil barriles para una demanda superior a los 200 mil barriles que debe ser cubierta con importaciones. Más aún de acuerdo al artículo 39 de la Ley 26221, Ley Orgánica de Hidrocarburos, expresión del peor neoliberalismo, la producción de los lotes nacionales, es de “libre disponibilidad”, del concesionario que puede venderlo a cualquiera de las refinerías o si es su gusto exportarlo.
En camino a la modernización de Talara, se torna fundamental presionar para un aumento de la inversión en exploración y explotación y establecer una nueva forma de compromiso que haga posible que la refinería en la que se va a hacer una gran inversión resulte abastecida por la mayor producción nacional posible lo que afianzará la soberanía energética del país. Ya que intentar la modificación del artículo 39 con la mayoría parlamentaria existente (se requiere mayoría calificada) es casi imposible, los nuevos contratos pueden alternativamente disponer que el íntegro de la producción de los lotes en los que participe como socio Petroperú entreguen su producción a la Refinería de Talara.
Esto lleva otra vez al tema de los lotes que están próximos a vencer en la costa norte y en la selva, que abren la oportunidad extraordinaria de reincorporar a Petroperú como socio estratégico en la exploración y explotación, reanimar la inversión en estos campos sobre una seguridad jurídica a 20 o treinta años, y generar contratos de abastecimiento con la Refinería que será modernizada y potenciada.
07.05.12
www.rwiener.blogspot.com
Este va a ser un paso fundamental en el mejoramiento de la oferta energética en el Perú, luego de muchos años de postergaciones y maniobras de distintos gobiernos que apuntaban a forzar la privatización de la principal planta de Petroperú. A su vez, en una línea que evoca lo sucedido en la Argentina, la empresa española actualmente propietaria de la Refinería La Pampilla, la más grande del país (100 mil barriles diarios), se ha negado a invertir en su propia modernización.
Ahora Talara podría estar casi igualando a La Pampilla, con un mejor producto, pero el punto que se plantea de inmediato es el del incremento de la producción petrolera nacional que actualmente está por debajo de los 70 mil barriles para una demanda superior a los 200 mil barriles que debe ser cubierta con importaciones. Más aún de acuerdo al artículo 39 de la Ley 26221, Ley Orgánica de Hidrocarburos, expresión del peor neoliberalismo, la producción de los lotes nacionales, es de “libre disponibilidad”, del concesionario que puede venderlo a cualquiera de las refinerías o si es su gusto exportarlo.
En camino a la modernización de Talara, se torna fundamental presionar para un aumento de la inversión en exploración y explotación y establecer una nueva forma de compromiso que haga posible que la refinería en la que se va a hacer una gran inversión resulte abastecida por la mayor producción nacional posible lo que afianzará la soberanía energética del país. Ya que intentar la modificación del artículo 39 con la mayoría parlamentaria existente (se requiere mayoría calificada) es casi imposible, los nuevos contratos pueden alternativamente disponer que el íntegro de la producción de los lotes en los que participe como socio Petroperú entreguen su producción a la Refinería de Talara.
Esto lleva otra vez al tema de los lotes que están próximos a vencer en la costa norte y en la selva, que abren la oportunidad extraordinaria de reincorporar a Petroperú como socio estratégico en la exploración y explotación, reanimar la inversión en estos campos sobre una seguridad jurídica a 20 o treinta años, y generar contratos de abastecimiento con la Refinería que será modernizada y potenciada.
07.05.12
www.rwiener.blogspot.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
